sábado, 31 de agosto de 2013

Ráfagas

Suaves y con eterna precisión
es el viento que azota , el fuerte tifón

Y soy igual,
igual que aquellos que inician al buscar
    con qué fuerzas cuento
    contra este horrendo mar

El mar que algún día
En tiempos de paz
 Mi refugio era, mi sostén , mi solaz

Allí donde miles de veces
Tu amor he ido a escuchar
Al decir en el presente
     Tu voz hoy vendrá

Y espero

Pero nada.
¿Será que se perdió?
       El mensaje. EL mensajero. La respuesta.

Y no llega.
Desolación. El silencio desgarrador ¿Será esa la respuesta?

Y temo.

Pero en ese mismo mar en precaria condición,
Natural para el mar,
    Horrenda para sus habitantes de paso
Y ante las ráfagas
Que en una pequeña barca se quieren refugiar

¿Acaso no le importa a nuestro tripulante especial?

No escuchas, no te inmutas,
¿No vás a despertar?

¡Ráfagas!

    Mudez y silencio son el día proclamar y la noche se alarga.

Y aún sin respuesta, el escenario cambia

Despiertas y dices: ¡Calma!

Aún los vientos y el mar te obedecen
Y un corazón en ansiedad
Imitándoles , a tu voz igual se calmarán

Y mientras, la respuesta llega
El descanso es posible

No era un tripulante especial,
 ¡Siempre has sido el capitán!

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La forma apropiada de leer este blog, es con los ojos puestos en el orquestador, director y dador de la vida: DIOS. El es el centro. El es el Propósito. El es el Principio. El es el Final. Proclamar su nombre es nuestra meta.

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